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Agroquímicos y fertilizantes: Un peligro para las fuentes de agua

04 Ago

By: Consul

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En la medida que aumenta el número de personas que habitamos el planeta, decrece en igual forma el porcentaje de personas que se dedican a la producción de alimentos para la cada vez mayor demanda de alimentos de una población dedicada a cualquier actividad menos a la actividad agrícola o pecuaria. Es por esa razón, que dicha producción se vuelve cada vez más extensiva, con el fin de poder suplir la demanda de esa inmensa población mundial, y para lo cual se recurren a métodos de producción que impactan mucho más en el medioambiente, debido en gran medida al uso de agroquímicos y fertilizantes que terminan contaminando las fuentes de agua naturales que corren de manera subterránea, afectando al ser humano  y a la fauna que habita en el entorno de dichas fuentes.

Herbicidas: Entre otros, de los más peligrosos

En la preparación de grandes extensiones de terreno para la producción de hortalizas o cereales, se emplean entre otros, grandes cantidades de herbicidas que como su nombre lo indica, su cometido es acabar de manera selectiva con las hierbas menores y evitar su crecimiento a corto plazo. Esos productos altamente tóxicos tienen efecto residual, por lo que su componente principal o principio activo se mantiene en el tiempo y cuando llueve o se riega el cultivo, el producto va a dar a las fuentes de agua subterráneas, produciendo de esta forma una contaminación de carácter muy peligroso para la salud. Análisis realizados a la calidad del agua en zonas agrícolas y cuyas aguas incluso van a dar a los acueductos de las ciudades cercanas, se han encontrado concentraciones de 1 microgramo por litro de agua de esas sustancias presentes en la mayoría de los herbicidas de mayor demanda a nivel mundial, con lo cual se podría decir que más que contaminarlas, las están envenenando.

Consciencia: La única solución al problema

Sin una toma de consciencia general, no habrá nunca una solución a tan grave problema; en primer lugar están los gobiernos, que en muchos casos protegen más el bolsillo de sus empresarios que la salud de sus ciudadanos; en segundo lugar, están los propios agricultores que deben también verse como consumidores de sus propias cosechas y usuarios, junto a sus familias, de esas mismas fuentes de agua que ellos mismos están contaminando; y en tercer lugar, el propio consumidor que tiene en sus manos la última decisión de consumir o no productos que vienen de cultivos extensivos que contribuyen con la contaminación y consiguiente deterioro de la calidad de las aguas que consumimos.

La solución no es fácil, se podría decir incluso que es tarde, pero bien vale la pena tomar alguna decisiones desde nuestra propia perspectiva individual, algunas podrían ser: Consumir productos orgánicos, fomentar la creación de huertos caseros, disminuir el consumo de carne, exígirle al gobierno que imponga sanciones a quienes contaminen el medioambiente y sobre todo difundir un mensaje conscientizador entre familiares y amigos para crear un efecto multiplicador. CONVIÉRTETE EN PARTE DE LA SOLUCIÓN